El futuro del marketing: autenticidad sobre tendencias
- Crac Medios

- 3 sept 2025
- 2 Min. de lectura
En un mercado cada vez más saturado de mensajes, campañas y promesas, las marcas parecen estar compitiendo por ver quién habla más fuerte o quién aparece en más canales. Sin embargo, la verdadera innovación no radica en perseguir la última tendencia digital ni en lanzar la campaña más llamativa, sino en algo mucho más simple: ser auténticos y relevantes para las personas.

Autenticidad: la moneda de cambio con la Generación Z
Uno de los errores más comunes de las compañías es tratar de imitar lenguajes y códigos culturales que no comprenden del todo. Esto ocurre con frecuencia en el intento de conectar con la generación Z. Se les bombardea con anuncios en redes sociales y se intenta hablar “en su idioma”, pero rara vez se construye una relación basada en transparencia y coherencia.
El resultado suele ser el contrario al esperado: rechazo. Esta generación no se deja impresionar por fuegos artificiales, exige autenticidad. Y ningún algoritmo, aplicación ni plataforma sofisticada puede reemplazar esa necesidad básica de verdad.
Innovar también es volver a lo esencial
La innovación no siempre está en inventar algo nuevo. A veces, se trata de recuperar la confianza. Un ejemplo inspirador es el caso de Suave RindeMax de Kimberly Clark. No fue el producto lo que cambió, sino la forma en que se contó la historia: un relato claro, emocional y enfocado en el valor real para el consumidor. La lección es sencilla pero poderosa: lo que marca la diferencia no es la novedad, sino la conexión genuina con lo que importa a la gente.

Herramientas digitales con propósito
Hoy la inteligencia artificial permite personalizar experiencias, el social commerce convierte las redes sociales en puntos de venta y la economía de creadores le da un rol clave a influencers y comunidades. Sin embargo, todas estas herramientas solo funcionan cuando se usan con propósito. De lo contrario, se quedan en la superficie.
El dilema que enfrentan muchas marcas es que, aunque reconocen los beneficios del marketing digital, aún lo ven como un gasto en lugar de una inversión. La falta de métricas claras o la resistencia al cambio hacen que los presupuestos no crezcan al ritmo de las oportunidades. Esa mirada conservadora, en la práctica, termina alejándolas del consumidor, que ya toma decisiones y compra en el entorno digital.
La brújula: tecnología con humanidad
El futuro del marketing no se trata de elegir entre datos o emociones. Se trata de equilibrar ambas dimensiones. Los profesionales deberán interpretar métricas con precisión, pero al mismo tiempo narrar historias que generen confianza. Podrán dominar la tecnología, pero sin olvidar la empatía. Porque lo que queda grabado en la memoria no es la campaña más viral, sino la coherencia y credibilidad que una marca mantiene en el tiempo.
Más que ventas: un puente entre marcas y personas
Hoy, el marketing dejó de ser únicamente una herramienta comercial para convertirse en un verdadero puente entre marcas y consumidores. Ese puente no se sostiene con improvisación ni con campañas pasajeras. Se construye con autenticidad, consistencia y propósito.
En la próxima década, esa será la diferencia entre las marcas que simplemente hacen ruido y las que logran permanecer en el corazón de su audiencia.

Por: Valeria Paredes Tafur.





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